Café Casino de Las Columnas (Colmenar Viejo)

Fernando Colmenarejo García. Equipo A de Arqueología
Uno de los sitios con más historia en Colmenar Viejo se encuentra en la Plaza de Luis Gutiérrez, antigua Plaza de la Puerta del Sol, y concretamente el local que ocupaba el Café Casino de Las Columnas. Su historia debe llevarse al periodo de las conocidas tertulias y cafés tan arraigadas a partir de la segunda mitad del siglo XIX.

 

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Fachada actual del antiguo café y casino de Las Columnas


“La movida madrileña” por aquélla época, también muy desarrollada a comienzos de la siguiente centuria, se encontraba en las animadas tertulias de los diversos cafés que proliferaron en la Puerta del Sol y sus alrededores, congregando a intelectuales y políticos republicanos, entre muchos más interesados. Incluso, algunos autores quieren llevar esta moda a la época del “Trienio liberal”, en 1820-1822, donde los liberales más exaltados se reunían para lanzar sus proclamas subidos sobre las mesas.

Colmenar Viejo no sería ajeno a esta moda, y Carlos López, propietario del café que regentaba en Madrid con el mismo nombre, decidió abrir otro café y casino en la localidad, concretamente frente a la actual basílica parroquial, en la plaza de la Puerta del Sol. Precisamente, el café madrileño fue uno de de los primeros en abrir sus puertas, en 1822, en la manzana entre la calle Carretas y Espoz y Mina, gracias a la iniciativa del italiano Lorencini, donde se reunían los liberales de la Sociedad Patriótica de Amigos de la Libertad. Posteriormente pasaría a denominarse Las Columnas y, después, Café Puerto Rico.

 La inauguración del casino y café de Las Columnas colmenareño despertó una gran expectación en la localidad. Sobre dicha inauguración López Campello nos ha dejado una crónica bellísima en la portada de El Globo, en su edición de 12 de agosto de 1884, aunque para ello tuvo que sufrir un caluroso viaje de tres horas, desde la calle de Alcalá hasta la mismísima plaza de la Puerta del Sol, donde hacía su parada el coche de más de 20 ventanillas tirado por seis caballerías. Cuenta López Campello que viajaba entre las cestas de las viajeras colmenareñas, con gallinas, cornetines e instrumentos de los músicos contratados para actuar en tan ceremoniosa inauguración.

La noche del sábado 9 de agosto era calurosa y la plaza de la Puerta del Sol estaba repleta de gente, de tal manera que para poder entrar al establecimiento y participar en su celebración, dada su capacidad, había que hacerlo por turnos. Aunque, eso sí, todos eran obsequiados con refrescos. Contaba el casino en el momento de su inauguración con 300 socios, presentando buenos y elegantes salones decorados con pinturas realizadas por el pintor colmenareño Antonio Hurtado, además de un gabinete de lectura y de juegos autorizados.

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Pintura en una de las paredes del café casino Las Columnas


Luis Gutiérrez, uno de los personajes más singulares de Colmenar Viejo, entre finales y principios del siglo XIX, obsequió a los asistentes con un baile en su casa junto al mencionado café y casino, haciendo de “sus jardines un paraíso llenándolo de mujeres angelicales, de luces, de melodías, dulces y licores de todas clases, el placer, la felicidad, las llamaradas del amor”. Allí, se dieron cita las familias pertenecientes a las clases altas colmenareñas: Covarrubias, Pinto, Salcedo, Fernández, el joven estudiante de derecho Trinidad Gómez y hasta el mismísimo diputado Narbón, uno de los propietarios más ricos de Colmenar Viejo.

El café y casino de Las Columnas quedaría asociado, así, a la burguesía colmenareña, como centro de reunión y diversión, en contraposición a los escenarios de la clase social más pudiente, como, por ejemplo, el café casino El Progreso, situado en la plaza principal del pueblo. Precisamente, Ayala y Sastre, en su publicación escrita en 1890 sobre Colmenar Viejo, contaba que esta localidad contaba con dos cafés, y entre ambos sumaban solo 150 socios, disponiendo “como en todos los establecimientos de esta clase buen número de periódicos, cuya lectura constituye el principal pasatiempo de los concurrentes”. También disponían de mesas de billar, tableros de juegos de mesa (ajedrez y damas) además de dominó y otros lícitos, aunque también se practicaban otros que se saltaban las leyes. No sabemos exactamente en cuál de los cafés casinos se había instalado por entonces un teatro, solo para sus socios, por lo que su carácter privativo unido a la precariedad de sus instalaciones, animaban a que la localidad dispusiera de un teatro público.

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Detalle de una de las columnas


También conocemos algunas de las actividades en el Café de Las Columnas, gracias a algunas crónicas y noticias publicadas, a principios del siglo XX, en el periódico colmenareño La Aurora, “órgano defensor de los ideales republicanos y de los intereses del distrito”. Así, en abril de 1905, se realizaron “varios asaltos de armas”, mediante expertos esgrimidores. También el grupo “La Cómica Escolar” ofreció varias representaciones teatrales. Precisamente, La Aurora nos ha dejado en una de sus columnas el ambiente que se reflejaba en estos cafés casinos, donde podían encontrarse “unos cuantos buenos animadores, buenos ciudadanos y buenos padres de familia, en su mayoría, que hablan, discuten y juzgan si hay materia contentible. Se pasa un rato agradable: el que va a enseñar, enseña y el que va a aprender, aprende”; aunque también podía haber otros contratiempos, como desbaratar la tertulia para ponerse a jugar a las cartas y no poder saborear un buen café, pues “si el café que se sirve en los casinos fuese bueno; si al menos no fuese malo, tomaríamos café”.

Con todo, la historia de este café casino está por hacer, ya que desconocemos prácticamente todo su desarrollo posterior. Sabemos que el cambio de la Plaza de la Puerta del Sol por la de Luis Gutiérrez, protagonista destacado en la inauguración del café y casino de Las Columnas, tuvo lugar tras la solicitud del vecino Álvaro Paredes. En dicha solicitud, aprobada por el consistorio colmenareño el 24 de marzo de 1921, también se proponía el cambio de la plaza de “Eugenio” por “Almeida, famoso maestro colmenareño que se destacó por poner en marcha la lectura a través de la creación de la Biblioteca Popular. Asimismo, ya en 1925, este café y casino de Las Columnas se conocería como “Casa de viajeros, café y Casino Moderno”. También, en plena dictadura primorriverista, cuando Colmenar Viejo se pasaba por un momento de desarrollo socioeconómico, desde el periódico La Comarca, dos obreros se dirigían al resto de ellos, “más de mil”, según exclamaban, para contribuir de cara a la creación de un Centro cultural e instructivo, en lugar de gastarse el dinero en la taberna o en el casino.

 

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Anuncio en La Comarca, número de 6 de diciembre de 1925, del propietario de la “Casa de Viajeros,
Café y Casino Moderno”, tras cambiar su antiguo nombre de “Las Columnas”


En la actualidad, el local del antiguo café casino de Las Columnas está destinado a una carpintería, pero aún se conservan, parcialmente, las bellísimas pinturas de la época y, por supuesto, las columnas de hierro para soportar el entramado del piso superior, acordes también a los estilos arquitectónicos del momento. Es cierto que el edificio se encuentra entre los elementos protegidos de Colmenar Viejo, pero habría que proceder a la limpieza y protección de sus pinturas, sin olvidar que numerosas hojas de dicho catálogo se han ido mojando hasta ocultar y dejar caer lo que protegían. Este sitio tiene mucha historia y forma una parte esencial del patrimonio de esta localidad, en un paraje urbano que merece la pena ser visitado.

Modificado por última vez en Lunes, 09 Mayo 2016 20:45

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