LA SIERRA CONVULSA

MORALZARZAL DURANTE LA IIª REPÚBLICA, LA GUERRA CIVIL Y EL PRIMER FRANQUISMO

Moralzarzal ante el cambio
Moralzarzal era, a principios de siglo XX, una población de la sierra de Guadarrama que empezaba a configurar una nueva estructura socioeconómica, alejándose de la tradicional1.

Al igual que las demás poblaciones serranas, Moralzarzal mantuvo desde los tiempos medievales un cierto equilibrio en su composición social y económica. Predominaba una mayoría de población dedicada a la agricultura y ganadería compuesta por pequeños propietarios, dueños de terrenos que no superan una hectárea.

La Sierra Convulsa Esta gran mayoría de vecinos vivía de forma modesta, ya que sus propiedades no daban para vivir holgadamente. Para ello, debían buscar otros recursos complementarios, repartiendo su propio trabajo con la ayuda de sus hijos. Alternaban sus labores con otras actividades económicas como el transporte de materias primas con carros a Madrid (antes de la llegada de la locomoción moderna), trabajos esporádicos en cantería, explotación de huertos etc.., pero sobre todo con la posibilidad de trabajar otras tierras de otros propietarios, más pudientes, bajo la forma de arrendamientos y, en menor medida, como obrero. 

Arrendatario o mediero, eran formas contractuales básicas que se construyeron sobre un modelo de confianza mutua entre arrendador y arrendatario. Confianza que, a su vez, generó consolidación de lazos y redes que iban más allá del contrato. Los propietarios más importantes contaban con otros propietarios menos pudientes como arrendadores de sus fincas, entrelazaban sus contactos generando mayores cuotas de confianza. De esta forma, se crearon sutiles redes de personas entrelazadas por intereses comunes. Dichas redes contribuyeron a fortalecer, al igual que las redes familiares y las simbólicas (pertenencia a determinadas cofradías etc..), un equilibrio socioeconómico que daba la impresión de cierta cohesión interna de la población.

Pero el cambio, en dicho contexto, sólo podía proceder desde fuera. El impacto de la creación de la estación de ferrocarril en Collado-Villalba, a finales del siglo XIX, con su correspondiente tráfico acelerado de materias primas como la piedra procedente del cercano “Berrocal”,2 provocó una transformación de la estructura social y económica de Moralzarzal. La necesidad de mayores cantidades de piedra extraídas de las canteras

provocó un mayor número de trabajadores canteros. De esta forma, obreros campesinos abandonaron su forma tradicional de laborar para transformarse en obreros con jornadas amplias de trabajo y destajos.

De una cierta manera, el determinado equilibrio social que correspondía a las etapas históricas anteriores quedaba tocado. A medida que las necesidades de piedra para Madrid eran cada vez más importantes, se abrieron más canteras y, por lo tanto, provocaron mayor aportación de obreros canteros, muchos locales pero también de otras provincias españolas. Aumentó la población de obreros canteros, contratados como jornaleros por empresas dedicadas al sector. De esta manera, la composición social de Moralzarzal quedaba, poco a poco, transformada. Y una buena muestra de este cambio que se apreció como degradación, fue el informe del cura párroco, Leonardo Novel, que realizó en 1888, diciendo que:

“El mayor mal en este pueblo y el que procuro combatir con más insistencia es el indiferentismo en materias religiosas, causado sin duda por la proximidad a Madrid a cuya capital hacen estos vecinos frecuentes viajes relacionándose solamente con la hez de la sociedad”.  Los ritmos y los trabajos tradicionales quedaban alterados ya que: “asisten los feligreses a misa en los días festivos, concurren en general a todas las funciones del culto y muy especialmente en los días de semana santa pero profanan el domingo, entregándose al trabajo por la mañana y pasando la tarde en la taberna.”3 

Pero el ferrocarril también posibilitó la llegada de personas y más concretamente de los llamados “veraneantes”, es decir habitantes pudientes de la capital, comerciantes, miembros de profesiones liberales, políticos profesionales, militares sobre todo. Empezaron a poblar las periferias de los pueblos con viviendas para disfrutar el verano. Moralzarzal fue testigo de ello con la construcción de dichas casas, sobre todo a partir del primer tercio del siglo XX. Construir viviendas de segunda residencia supuso, igualmente, una alteración en la composición social local puesto que aumentó el número de personas que empezaron a dedicarse exclusivamente a dicho sector (la construcción) y sus obligados derivados como suministro de materiales y empleadas del hogar por ejemplo.

El componente político de Moralzarzal antes de la llegada de la República.
Bajo la monarquía de Alfonso XIII, los ayuntamientos rurales de la provincia de Madrid padecieron cierto inmovilismo político, propiciado por determinadas leyes electorales que podían provocar sensación de cierta relajación política. Por ejemplo, las mujeres no tenían derecho a votar y los hombres solamente a partir de cierta edad. Por lo tanto, la posibilidad de cambios políticos estaba limitada y restringida a determinadas personas que solían repetir en los diferentes cargos municipales, en las repetidas elecciones, lo que se ha llegado a llamar “una élite política local” o más comúnmente los caciques. Muchos de ellos formaban parte así mismo de la élite económica local, eran los mayores o más importantes propietarios de fincas urbanas y rústicas de la localidad o, en su defecto, los principales arrendadores de grandes fincas cuyos propietarios se hallaban en Madrid (Por ejemplo, el Marqués de Torrelaguna en Moralzarzal).

En este sentido, podemos apreciar que, en 1925, unos de los máximos contribuyentes de Moralzarzal fueron los hermanos Basilio y Salvador Sanz González, Manuel Sastre López o Juan Ruiz Camporredondo, unos vecinos que tendrán una gran implicación en la vida política local en los años venideros.
De hecho, durante la dictadura de Primo de Rivera, los ayuntamientos monárquicos quedaron suspendidos y se formaron unos nuevos constituidos exclusivamente por los vecinos mayores contribuyentes de la localidad.

Prueba de ello, se expone a continuación la constitución del ayuntamiento entre 1924 y 1927, bajo el régimen de dicha dictadura.

 

Continuar en formato PDF

 

 

1 . En 1930,  Moralzarzal tenía 822 vecinos censados
2 . Ver más detalles, Martín Cuesta, M.A. (coord..) (2007): En la memoria de Collado-Villalba.
3 . Archivo Diocesano de Madrid (ADM). Archivo parroquial de Moralzarzal.

Modificado por última vez en Lunes, 09 Mayo 2016 19:56

Inicia sesión para enviar comentarios
Diseño: Diego Pedrosa pedrosa.info