Introducción
Este trabajo pretende analizar, mediante una investigación propia de la historiografía social y política, el contexto histórico de la población de Fuencarral y de sus barrios durante un corto periodo de tiempo pero vivido intensamente, como no podía ser, casi, de otra manera, por sus moradores.

Introducción
Este trabajo pretende analizar, mediante una investigación propia de la historiografía social y política, el contexto histórico de la población de Fuencarral y de sus barrios durante un corto periodo de tiempo pero vivido intensamente, como no podía ser, casi, de otra manera, por sus moradores.

BECERRIL DE LA SIERRA
DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA, LA GUERRA CIVIL Y EL PRIMER FRANQUISMO

Roberto Fernández Suárez

Roberto Fernández Suárez

Introducción
En el primer tercio del siglo XX, San Sebastián de los Reyes era una pequeña población rural, de las muchas que rodeaban a la capital. Su población se dedicaba, en su gran mayoría, al sector agrícola. La extensión de su término municipal no era especialmente amplia lo que dificultaba la presencia de grandes extensiones de tierras en manos de unos pocos hacendados, de tipo latifundista. Al contrario, destacaba la presencia de propietarios de pequeñas fincas y huertas. La gran mayoría de ellos no superaba una hectárea en propiedad mientras que los propietarios más pudientes sumaban muchas fincas pequeñas, dedicados sobre todo a la tierra y labor así como para viñas y huertas1.

Roberto Fernández Suárez

Introducción

En el primer tercio del siglo XX, San Sebastián de los Reyes era una pequeña población rural, de las muchas que rodeaban a la capital. Su población se dedicaba, en su gran mayoría, al sector agrícola. La extensión de su término municipal no era especialmente amplia lo que dificultaba la presencia de grandes extensiones de tierras en manos de unos pocos hacendados, de tipo latifundista. Al contrario, destacaba la presencia de propietarios de pequeñas fincas y huertas. La gran mayoría de ellos no superaba una hectárea en propiedad mientras que los propietarios más pudientes sumaban muchas fincas pequeñas, dedicados sobre todo a la tierra y labor así como para viñas y huertas[1].

GUADALIX DE LA SIERRA DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA, LA GUERRA CIVIL Y EL PRIMER FRANQUISMO

ROBERTO FERNÁNDEZ SUÁREZ


Introducción

Guadalix de la Sierra era, en el primer tercio del siglo XX, una población eminentemente rural. La tenencia de la tierra había cambiado poco desde épocas anteriores. Una gran mayoría de vecinos era propietaria de pequeñas propiedades que no superaban 1 hectárea por familia, escasa cantidad de tierra para poder mantener una familia entera. Para ello, era necesario trabajar en otras tareas como la de mantener una pequeña huerta en la ribera del río Guadalix, los llamados quiñones, que permitían a las familias humildes de la localidad tener una ayuda de cierta importancia en frutas, legumbres, hortalizas y demás grano como el trigo, centeno, cebada y almorta . Otra posibilidad era la de trabajar para otros vecinos más pudientes como jornalero pero también como mediero, aportando su fuerza de trabajo y la de su propia yunta de mulas o bueyes. El mantenimiento de esta fuerza animal era un gasto considerable para las familias humildes por lo que el recurso comunal de las tierras pertenecientes al ayuntamiento era un alivio económico importante. Dichas dehesas municipales servían para pasto gratuito como alimento para las bestias, propiedad de los vecinos de la localidad.

GUADALIX DE LA SIERRA DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA, LA GUERRA CIVIL Y EL PRIMER FRANQUISMO

ROBERTO FERNÁNDEZ SUÁREZ


Introducción

Guadalix de la Sierra era, en el primer tercio del siglo XX, una población eminentemente rural. La tenencia de la tierra había cambiado poco desde épocas anteriores. Una gran mayoría de vecinos era propietaria de pequeñas propiedades que no superaban 1 hectárea por familia, escasa cantidad de tierra para poder mantener una familia entera. Para ello, era necesario trabajar en otras tareas como la de mantener una pequeña huerta en la ribera del río Guadalix, los llamados quiñones, que permitían a las familias humildes de la localidad tener una ayuda de cierta importancia en frutas, legumbres, hortalizas y demás grano como el trigo, centeno, cebada y almorta . Otra posibilidad era la de trabajar para otros vecinos más pudientes como jornalero pero también como mediero, aportando su fuerza de trabajo y la de su propia yunta de mulas o bueyes. El mantenimiento de esta fuerza animal era un gasto considerable para las familias humildes por lo que el recurso comunal de las tierras pertenecientes al ayuntamiento era un alivio económico importante. Dichas dehesas municipales servían para pasto gratuito como alimento para las bestias, propiedad de los vecinos de la localidad.

República y Guerra Civil en Colmenar Viejo

PRESENTACIÓN.

El tiempo en su transcurrir va formando historia, va transformando las cosas, y así, hace poco mas de un año, con motivo de nuestro décimo aniversario, presentamos unos fascículos que, quincena tras quincena, han ido viendo la luz con nuestra publicación. Después de este tiempo han conformado el libro que tiene en sus manos «República y Guerra Civil en Colmenar Viejo».

En nuestro caso, este libro no es el fruto de pocos días, es la acumulación de esfuerzos de muchos años, de muchas personas que no escatimaron esfuerzos por hacer de La Comarca un medio de comunicación social implantado en la sociedad donde se distribuye. A todos ellos se lo queremos dedicar, pero especialmente a José Luis Aragón Ordóñez que, con su premura excesiva, nos dejó para siempre.

República y Guerra Civil en Colmenar Viejo

PRESENTACIÓN.

El tiempo en su transcurrir va formando historia, va transformando las cosas, y así, hace poco mas de un año, con motivo de nuestro décimo aniversario, presentamos unos fascículos que, quincena tras quincena, han ido viendo la luz con nuestra publicación. Después de este tiempo han conformado el libro que tiene en sus manos «República y Guerra Civil en Colmenar Viejo».

En nuestro caso, este libro no es el fruto de pocos días, es la acumulación de esfuerzos de muchos años, de muchas personas que no escatimaron esfuerzos por hacer de La Comarca un medio de comunicación social implantado en la sociedad donde se distribuye. A todos ellos se lo queremos dedicar, pero especialmente a José Luis Aragón Ordóñez que, con su premura excesiva, nos dejó para siempre.

La afición a correr toros y a su lidia ha sido desde hace siglos una de las principales aficiones de los colmenareños. Inicialmente, se celebraban los festejos en su Plaza Mayor, a la que denominaban de diferentes maneras según el periodo histórico que se vivía; y desde 1891, se hizo, en la plaza creada a este fin, y como lógico denominada plaza de toros.

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