Los años del cólera. Las epidemias coléricas del siglo XIX en Colmenar Viejo

Miguel Ángel de Andrés Santos*
Pablo Torres Torres*

España durante el siglo XIX padeció varias epidemias de cólera morbo o asiático. En el transcurso de las cua-tro sufridas, la primera en 1817 y la última en 1885, algunos autores cifran el total de fallecidos en 800.000 personas en una población total próxima a doce millones de habitantes, lo que dicho en cifras porcentuales quiere decir, que casi 7 españoles de cada cien murió de cólera en aquellos años. Estas circunstancias conllevaron una impor-tante recesión económica, y una gran inestabilidad social con nume-rosas revueltas populares. Igualmente conllevó un cambio profundo en la sanidad y en las normativas y acciones higiénicas, aunque no exentas de polémicas, como la referente a la vacuna creada por el español Jaume Ferra.

epidemiaEn 1884 Robert Koch descubre el origen de la enfermedad en forma de baci-lo; el combate contra su avance tuvo ya desde ese año un sentido científico.
Hoy sabemos que el cólera es una enfermedad infecciosa causada por las enterotoxinas del bacilo “vibrio cholerae”. Entonces podían observar que los que enfermaban mostraban un cuadro médico con vómitos y una excesiva diarrea con heces líquidas pero apenas fiebre. Tras un periodo de incubación de uno o dos días, la muerte se producía por deshidratación en menos de una semana. En situación normal la enfermedad se transmite por el agua y los alimentos. Cuando el brote se establece en una población son las propias y abundantes deposiciones (en más de treinta ocasiones por día) las que contaminan con suma facilidad las fuentes de agua potable y las ropas de los afectados.

Algunas de las medidas que se aplicaron fueron la creación de cordones sani-tarios, cuarentenas, aislamiento sectorial de la población, habilitaciones espe-cíficas de hospitales, se mejoraron las condiciones higiénicas de las ciudades con la limpieza más frecuente de sus calles; aunque muchas de estas medidas fueron muy cuestionadas, además de por su dudosa eficacia médica, por la paralización de las actividades económicas que conllevaban.

Las sucesivas pandemias que sufrió el país provocaron una recesión econó-mica, así como una oportunidad de cambio profundo en la sanidad e higiene en España. No estuvo exenta de polémicas tanto por empleo de las vacunas creadas por Jaume Ferra, como por las formas de combatir la enfermedad, así como por las políticas empleadas para abordar la enfermedad. Es destacable que el terror causado en la población, debido al gran número de muertes oca-sionadas y a la facilidad del contagio, fue motivo de revueltas populares e inestabilidad social.

La mortalidad de los diferentes brotes causó unas 300.000 muertes en el periodo de 1833-1834, unas 236.000 muertes en 1854-1855, unas 120.000 en 1865 y otras 120.000 en 1885.
Los primeros casos de cólera morbo en España se dieron en Vigo. En la pri-mavera de 1833, se atribuye su entrada a las tropas contendientes en la gue-rra de Sucesión de Portugal que desembarcaron en Vigo. Hasta el verano de 1834 la epidemia no llegó hasta Madrid, que al igual que el resto de España vivía una situación conflictiva tras la muerte de Fernando VII, la regencia de María Cristina y la primera Guerra Carlista.

Los consejos médicos sobre el cólera indicaban que, como medida preventiva, era necesario mejorar las condiciones de vida de las clases populares y eli-minar los focos de insalubridad que existían en las ciudades, centrándolo en: trasladar los muladares a lugares más lejanos, destrucción de las casuchas que eran hogares de los más pobres, deportación a sus pueblos de origen a las familias “parásitas y forasteras”, limpieza diaria de calles y plazas, situar los puestos de pescados, verduras y frutas en los arrabales controlando su limpie-za, evitar basuras, animales muertos y aguas corrompidas en las calles, limpieza de alcantarillas y por último, crear hospitales para los enfermos que carecieran de recursos. La epidemia en Madrid, se cebó entre los más pobres; murieron un total de 4.463 personas. El contraste de fallecidos entre parroquias pobres y ricas fue considerable: la parroquia de San Martín, con 887 muertos, en segundo lugar San Luis, con 418, en tercero San José, con 390, y en cuarto San Sebastián, con 325. Contrastan con las situadas en los barrios aristocráticos, como Santa María con 29 muertos y Santiago y San Salvador con 13 cada una.

Los primeros casos se registraron en el mes de julio, durante varios días la prensa no informó de los casos que se daban, pretendiendo dar a los lectores la sensación de que la situación no era grave.

Por Real Orden del 2 de julio se establecen los puntos de control en la sierra, puesto Militar en Guadarrama, punto de Observación en Navacerrada y Buitrago, para controlar el acceso a la Capital.
El 17 de julio, se produjo en Madrid la matanza de frailes, tras extenderse el rumor de que la epidemia la habían causado ellos al haber contaminado el agua de las fuentes públicas. La grave situación y el temor a no poder convocar, como estaba previsto, las Cortes Generales, hizo que el Gobierno de la Reina Gobernadora promulgara un decreto que decía: “La enfermedad que padece esta heroica villa… ha sido el pretexto de tales excesos; y los enemi-gos del trono de Isabel II, de su Augusta Madre y de la justa libertad, la ver-dadera causa…”

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Modificado por última vez en Miércoles, 04 Mayo 2016 17:07

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