Bienvenido, Míster Marshall: De la anécdota al cine con un pequeño pueblo castellano

Bienvenido, Míster Marshall: De la anécdota al cine con un pequeño pueblo castellano.
Víctor Matellano García
Prólogos de Luis Gª Berlanga y Elvira Quintillá

Presentación
La Comarca, recientemente ha cumplido trece años en su labor de testigo y divulga­dor de los acontecimientos que suceden en estos parajes sen-anos. Igualmente, y a la vez que este libro que tiene en sus manos, hemos sacado el número trescientos de nuestra publicación.
Para un periódico comarcal, son acontecimientos de celebración, y para ello que me­jor cosa que desempolvar un viejo proyecto que desde hace tres años, cuando celebramos el décimo aniversario, rondaba nuestras mentes, y que no era otro que el que ahora se hace realidad, rendir un merecido homenaje a una de las mejores películas de la historia del cine español; haciéndolo en un pueblo de nuestra Comarca, Guadalix de la Siena, donde  hace cerca de cuarenta y cinco años._ e rodaron la mayoría de sus escenas.

BIENVENIDO MMARSHALLDeseamos dejar testimonio fehaciente de lo que para nosotros significan estos hechos y de lo que en los acontecimientos comarcales supuso el rodaje de Bienvenido, Míster Marshall, pues además de su importancia cinematográfica, tantas veces loada por impor­tantes personajes vinculados al séptimo arte; es un pormenorizado análisis sociológico, através de la imagen, de un pueblo de nuestro entorno en los años cincuenta.

Nuestra gratitud, en primer lugar, a los prologistas de este libro - Luis Gª Berlanga y El vira Quintillá -, creadores de aquel momento y ahora colaboradores imprescindibles del libro.
Más los proyectos se suelen quedar en intenciones, si por fin no hay una persona que decide llevarlo adelante, y aquí, para nuestra suerte, aparece Víctor Matellano García. Muchas cosas le avalan: guiones, rodajes, direcciones, interpretaciones y un importante, además de este, libro sobre el cine en otro pueblo de la Comarca, Colmenar Viejo.

No es misión de esta presentación hablarles del interés que les va a despertar las pági­nas que siguen; más no podemos evitar decirles, que varias personas de nuestra redacción lo hemos leído, y a todos, nos ha entusiasmado. ¡ Es interesantísimo lo que cuenta Víctor Mate llano!. Sin duda van a disfrutar con una amena lectura.
Igualmente, queremos expresar nuestro agradecimiento a la empresa Guadacon, pa­trocinadora de esta publicación pues, además de su aportación, valoraron con entusiasmo el proyecto, mostrando su apoyo y ánimo en todo momento.
En definitiva, y como en otras ocasiones, lo que La Comarca ha querido con este libro, es poner al alcance de sus lectores una parte de nuestra microhistoria con la inten­ción de cada día conocernos mejor.

Miguel Angel de Andrés Santos Presidente del Consejo de Publicaciones

 

INTENTO DE PROLOGO, DEDICADO A D. JOSE ISBERT

El rodaje de «Bienvenido, míster Marshall» fue tan turbulento que, para comprenderlo, tengo que empezar hablando de la primera película que co-dirigió Berlanga con J.A. Bardem, en la que yo fui protagonista. Todo el grupo de producción y dirección de esta película venía de la Escuela de cinematografía, y se diferenciaba de las otras películas que yo había hecho en que todos eran locos por el cine. No lo hacían por dinero, lo hacían por amor al cine. De ese grupo sólo pasamos a «Bienvenido, míster Marshall», el ayudante de dirección, el actor Félix Femández y yo. El único apoyo que tuvo Berlanga durante el rodaje fuimos nosotros tres. Eso sí, pusimos toda nuestra ilusión, sacrificio y amor.

Ultimamente, en Zaragoza tuvimos una muestra de lo que ha significado esta película para nuestro cine. Fue inolvidable. Cuando en una inmensa pantalla congelaron la imagen y subió Lolita Sevilla al escenario, más maravillosa que nunca, cantando «Americanos», Berlanga y yo la acompañamos. Fué delirante, mágico casi. Después de cuarenta años, Lolita y yo, nos seguíamos queriendo, nos dimos un abrazo, emocionadas, al que se unió Berlanga, turbado, aplaudido, reconocido por sus propios compañeros como uno de los grandes. Yo, flotaba. Todo el pasado estaba bien. Lo desagradable, olvidado. Mi amor al cine, intacto.
Suerte con este estudio, Víctor Matellano, y que refleje lo que ha significado el cine para los de mi generación, y ... gracias por dejam1e expresár con libertad.

Elvira Quintillá

 

PROLOGO
UN AGRADECIDO RECUERDO
«Como alcalde vuestro que soy,
os debo una explicación,
y esa explicación que os debo
os la voy a pagar. .. »
A lo largo de mi vida he ido edificando un amplio y placentero sentido de agradeci­miento hacia los investigadores, escritores y biógrafos que han ahondado en mi cine y que me han ayudado a superar un defecto biológico mío: las dificultades de mi memoria.
Me es grato presentaros un nuevo trabajo sobre el recuerdo de una de mis películas, «Bienvenido, míster Marshall», escrito por Víctor Matellano de forma breve pero exhaus­tiva, sencilla, pero rigurosa, que me ha vuelto a hacer sentir agradecido, por ayudarme a recordar imágenes que tenía o-lvidadas en los cajones de mi memoria.
«Bienvenido, míster Marshall» fue importante para mí, primero porque se trató de una película en la que por primera vez me encontré con serias dificultades de rodaje: no dejaba de ser yo un recién salido de una escuela de cine que no era bien vista por algunos de los actores y técnicos de la época. Además, fue la primera vez que unos productores me defendieron a capa y espada, algo loable al tratarse de un recién llegado a la industria, siendo, quizás, los mejores productores que he tenido nunca.

También, porque a pesar de que yo le encuentro algunos defectos técnicos, se trata de una película muy mitificada, con lo que conlleva de positivo y negativo estar mitificado, pero que asegura mayor permanencia en la memoria colectiva.
Tercero, y para mí también muy importante, porque se trata de un retrato de un peque­ño pueblecito, en el que otro pequeño pueblo real de entonces, Guadalix de la Sierra, toma un protagonismo inolvidable, desde sus calles, casas y plazas, hasta sus vecinos que se convierten no sólo en eficientes figurantes, sino también en espléndidos actores de repar­to.

Esta triple faceta de la película - el lugar, la producción y el filme en sí - hacen que, al volver la cabeza atrás, y mirar hacia aquel otoño de 1.952 en Guadalix de la Sierra y los estudios CEA, olvide los sinsab,ores y me quede con los buenos recuerdos, en los que buena parte contribuyeron los vecinos de Guadalix de al Sierra.
Estoy deseoso de volverme a encontrar con aquel Villar del Río, o lo que quede de él, para reencontrar algún retazo de la ficción conjuntamente creada y rememorar los buenos recuerdos.

En ocasiones he sido, con gran pudor por mi parte, homenajeado gracias a esta pelícu­la, y casi siempre de la siguiente forma: recordando aquel ensayo de recibimiento de los benefactores del Plan Marshall con la conocida canción «Americanos ... ». Me quedo con esa imagen, la que va a perdurar mejor en la memoria, y la que hace sentirme más agrade­cido como cineasta y como persona.

Luis Gª Berlanga.

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Modificado por última vez en Jueves, 21 Abril 2016 00:24

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