GETTING UP!: KINGS EN COLMENAR VIEJO

Como continuación -y también como aclaración de determinados puntos- de mi última aportación publicada en esta sección (Martín, 2022), y aprovechando la magnífica exposición que estos días está presentando en Madrid el Museo Nacional de Antropología: Todo empezó en el 84. Orígenes del graffiti en España (Reyes, 2022), me gustaría comentar brevemente algunos motivos por los que los transeúntes podríamos experimentar extrañeza, perplejidad y/o rechazo al encontrar grafitis en nuestras ciudades -en Colmenar Viejo, contamos con varios ejemplos de alta calidad plástica-. Y me explico: en primer lugar, tendemos a emplear los conceptos “pintadas y grafitis” como sinónimos, pero no lo son (Vigara y Reyes, 1996), ya que la pintada (al contrario que el grafiti) tiene el propósito de llamar la atención del receptor y de informarle sobre algo; es decir, contiene un mensaje, político o social, sin conllevar necesariamente una intención artística para sus fines. El grafiti sí tiene una dimensión estética y su mensaje es el de las formas, no el de los contenidos, y a diferencia de las pintadas, que suelen ser anónimas (salvo las firmadas en nombre de una colectividad interesada), el escritor de grafitis quiere dejarse ver (1), por lo que firma sus obras como muestra de su valor y de su calidad. 

JSN Pixel is designed by JoomlaShine.com