1936. La aviación hispana al estallar el conflicto.
Ya se ha visto que el principal modelo en servicio era el vetusto, pero fiable, Breguet XIX, diseñado para misiones de observación y ataque a tierra en conflictos coloniales, apto para operar en pistas de tierra. Sin embargo, también existía una aviación de caza cuyo principal componente era el Hispano-Nieuport-52, excelente pero igualmente desfasado. Su principal defecto era el vicio asaltar en los aterrizajes, debido a la amortiguación de su tren de aterrizaje, que estaba provisto de gomas elásticas, provocando en ocasiones salidas de pista, particularmente si operaba desde campos sin pavimentar. El buen humorde los pilotos se tradujo en adoptar como emblema para estos aviones una gacela saltarina.

PRESENTACIÓN 

Cuando solicité una nueva colaboración a mi buen amigo José Manuel Encinas Plaza, en su estrecha y desinteresada colaboración que viene desarrollando para esta sección de “La Sierra en el punto de mira”, la verdad es que me sorprendió gratamente. He explicitado su actitud “desinteresada” porque simplemente lo que nos va a aportar, a lo largo de una docena de entregas, aproximadamente, viene a ser un libro, centrado en un tema escasamente destacado en la amplísima bibliografía que trata sobre la Guerra Civil española, como es la cuestión de la aviación y, en concreto, los aeródromos que utilizó el Ejército Popular republicano en estos pueblos de la sierra madrileña, precisamente, a los pies del atrincheramiento entra las líneas de ambos contendientes. 

Fernando Colmenarejo García
Dedicado a las víctimas de los bombardeos de Colmenar Viejo.

Presentación

Dedicamos este nuevo artículo en nuestra sección “La Sierra en el punto de mira” a uno de los episodios más trágicos conocidos en la historia de Colmenar Viejo. El lunes, 28 de noviembre de 2022, se cumplió el 85 aniversario del bombardeo que tuvo lugar sobre esta localidad, causando 63 víctimas civiles, la mayoría de ellas mujeres y niños. Se trataba del cuarto bombardeo, como se verá, con un mayor número de víctimas, si bien hay que tener en cuenta también que el acaecido unos meses antes, en concreto el 21 de julio de ese mismo año de 1937, coincidiendo con el final de la batalla de Brunete, causó también 11 muertes, sin incluir a un Guardia de Asalto o las numerosas bajas militares, además de importantes daños en las cosechas y las viviendas; objetivos evidentes de la aviación, que venía repitiendo insistentemente para causar su efecto en la moral de los habitantes.

¡CARAY CON LOS DE CABANILLAS!

Una historia de la Guerra Civil que pudo inspirar a García Berlanga.
Texto: José Manuel Encinas Plaza
Arqueólogo/maquetista.

Hay muchos episodios de nuestra Guerra Civil que se mantienen al margen del casposo “y tú más”, la exageración, el revanchismo… Y sin embargo son Historia, con mayúsculas, pues hablamos de historias reales, bien documentadas y que nos sitúan en otras formas de visionar y entender el conflicto, trágico sin duda, pero que a veces nos sorprende cuando alguna de estas historias responde al dicho de que hay ocasiones en las que la realidad supera la ficción, al estilo de una película de Berlang

Introducción
Este trabajo pretende analizar, mediante una investigación propia de la historiografía social y política, el contexto histórico de la población de Fuencarral y de sus barrios durante un corto periodo de tiempo pero vivido intensamente, como no podía ser, casi, de otra manera, por sus moradores.

Introducción
Este trabajo pretende analizar, mediante una investigación propia de la historiografía social y política, el contexto histórico de la población de Fuencarral y de sus barrios durante un corto periodo de tiempo pero vivido intensamente, como no podía ser, casi, de otra manera, por sus moradores.

BECERRIL DE LA SIERRA
DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA, LA GUERRA CIVIL Y EL PRIMER FRANQUISMO

Roberto Fernández Suárez

Roberto Fernández Suárez

Introducción
En el primer tercio del siglo XX, San Sebastián de los Reyes era una pequeña población rural, de las muchas que rodeaban a la capital. Su población se dedicaba, en su gran mayoría, al sector agrícola. La extensión de su término municipal no era especialmente amplia lo que dificultaba la presencia de grandes extensiones de tierras en manos de unos pocos hacendados, de tipo latifundista. Al contrario, destacaba la presencia de propietarios de pequeñas fincas y huertas. La gran mayoría de ellos no superaba una hectárea en propiedad mientras que los propietarios más pudientes sumaban muchas fincas pequeñas, dedicados sobre todo a la tierra y labor así como para viñas y huertas1.

Roberto Fernández Suárez

Introducción

En el primer tercio del siglo XX, San Sebastián de los Reyes era una pequeña población rural, de las muchas que rodeaban a la capital. Su población se dedicaba, en su gran mayoría, al sector agrícola. La extensión de su término municipal no era especialmente amplia lo que dificultaba la presencia de grandes extensiones de tierras en manos de unos pocos hacendados, de tipo latifundista. Al contrario, destacaba la presencia de propietarios de pequeñas fincas y huertas. La gran mayoría de ellos no superaba una hectárea en propiedad mientras que los propietarios más pudientes sumaban muchas fincas pequeñas, dedicados sobre todo a la tierra y labor así como para viñas y huertas[1].

GUADALIX DE LA SIERRA DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA, LA GUERRA CIVIL Y EL PRIMER FRANQUISMO

ROBERTO FERNÁNDEZ SUÁREZ


Introducción

Guadalix de la Sierra era, en el primer tercio del siglo XX, una población eminentemente rural. La tenencia de la tierra había cambiado poco desde épocas anteriores. Una gran mayoría de vecinos era propietaria de pequeñas propiedades que no superaban 1 hectárea por familia, escasa cantidad de tierra para poder mantener una familia entera. Para ello, era necesario trabajar en otras tareas como la de mantener una pequeña huerta en la ribera del río Guadalix, los llamados quiñones, que permitían a las familias humildes de la localidad tener una ayuda de cierta importancia en frutas, legumbres, hortalizas y demás grano como el trigo, centeno, cebada y almorta . Otra posibilidad era la de trabajar para otros vecinos más pudientes como jornalero pero también como mediero, aportando su fuerza de trabajo y la de su propia yunta de mulas o bueyes. El mantenimiento de esta fuerza animal era un gasto considerable para las familias humildes por lo que el recurso comunal de las tierras pertenecientes al ayuntamiento era un alivio económico importante. Dichas dehesas municipales servían para pasto gratuito como alimento para las bestias, propiedad de los vecinos de la localidad.

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